viernes, 9 de marzo de 2012

La influencia de las "Kokeshi" japonesas.

Ahora que lo oriental está de moda, Occidente parece haber descubierto y reinventado las tradicionales muñecas "kokeshi".

Se trata de unas sencillas figuras de madera  de rasgos muy simples que se vendían como recuerdo a los visitantes de algunas zonas del norte de Japón, de donde son oriundas. Con el tiempo se han convertido también en amuletos portadores de suerte. Se regalan cuando nace un niño o para trasmitir buenos deseos a una persona querida.
Es muy facil distinguir los dos tipos principales de kokeshi:
Por un lado tenemos las kokeshi "tradicionales", cuyo arte de fabricación se transmite de generación en generación siguiendo unas normas de estilo, colores y técnicas que datan de mediados del periodo Edo
(hace unos doscientos años).
Se subdividen a su vez en once tipos diferentes dependiendo de su región de procedencia.




  
 Kokeshi tradicionales.

Más interesantes desde mi punto de vista son las kokeshi "creativas".
Se popularizaron después de la Segunda Guerra Mundial, son obra de artistas individuales y hay una amplia variedad de temas y estilos, ya que el artesano goza de una gran libertad  en cuanto a diseño, personajes, formas y colores. Estas son mucho más fáciles de conseguir.

Las más populares representan niñas vestidas con kimonos de colores:


















Niñas de otros estilos:






 




 Pero también hay otros personajes, como  sumotoris, niños, samuarais...







Los ancianos se regalan para desear una larga vida:


Tampoco pueden faltar homenajes a películas y series famosas:

Y por último, una muestra de otros estilos y formas:








Fuera de Japón y claramente inspiradas en las kokeshi, tenemos  las australianas "Kimmidolls", que simbolizan virtudes  y sirven de amuleto. Se han vuelto muy populares. Yo misma colecciono algunas.


Algunas de mis kimmis.

O las británicas "Momiji": figuritas huecas con un compartimento para ocultar un mensaje o un deseo.


Y no podemos olvidar la marca de perfume "Harakuju Lovers"  que decora sus frascos de colonia con unas muñecas coleccionables que recuerdan también a las kokeshi.


Y es que a veces no hay nada más atractivo que lo sencillo.




domingo, 5 de febrero de 2012

Una nueva vida

Hace tres semanas, a mi cuñado, que llevaba cinco años recibiendo diálisis, le transplantaron un riñón. Últimamente estaba muy desanimado. Son muchas horas, tres días a la semana, enganchado a una máquina.
A veces regresaba muy debil del hospital.
Tampoco ha podido irse en todo este tiempo, ni siquiera por vacaciones, a ningun lugar que no tuviera cerca un hospital capaz de dializarle. Además había que pedir cita con mucha antelación.
Tuvo que dejar de trabajar (se prejubiló) y tampoco podía realizar muchas de las actividades que le gustaban, porque ya no tenía fuerzas para ello.
La operación fue bien y lleva ya algunos días en casa, está recuperando peso y aunque aún tiene que ir de vez en cuando al hospital para hacerse pruebas, todo marcha estupendamente. Hacía mucho tiempo que no le veía tan ilusionado y con tantas ganas de vivir.
Al parecer, el otro riñón del mismo donante, del que sólo sabemos que era una persona joven, ha ayudado también a otra persona a empezar a llevar una vida normal.
Como ya dije en un post anterior, soy donante. Espero que cuando llegue mi momento, alguna parte de mi cuerpo sea aprovechable y ayude a otras personas a tener nuevas ilusiones. Será como si un trocito de mí siguiera viviendo.

viernes, 27 de enero de 2012

“Puedo” y “Paqué”.

No sé si los que dibujáis o escribís tenéis esta lucha interna o es sólo cosa mía.
Me suele suceder que hay etapas, no muy frecuentes, en que me siento muy motivada y con muchas ganas de liberar mi venilla artística. No se trata exactamente de inspiración, es más bien como si alguien, un tipo simpático y seductor me dijera que soy capaz de hacer un buen trabajo, que no importa lo difícil que sea, que saldrá bien, que dentro de mis límites, quedará resultón. Me hace disfrutar durante el proceso y cuando termino, quedo medianamente satisfecha, y él me dice: 
-¿Ves? Ya te lo dije; está fenomenal. Ahora compártelo, para que todos lo vean, esto hay que enseñarlo-.
Le hago caso, porque él sabe cómo adularme, y si recibo dos comentarios y medio alabando ese trabajo, él me hace sentir como si fuera todo un éxito, y me anima a experimentar, a probar cosas nuevas, a continuar.
A este tipo tan agradable le llamo “Puedo”, porque siempre anuncia su llegada con una especie de hechizo que me hace pensar que podría dibujar lo que me propusiera y cuando está conmigo, de alguna manera “me sale” y además lo paso estupendamente.
Pero “Puedo” tiene un viejo rival.
Es como un hermano pálido, con aspecto tristón y bastante menos atractivo. En realidad, es mucho más insistente y paciente que el volátil “Puedo”.
A veces viene cuando su hermano el guapo se echa la siesta. Se me arrima por la espalda y me abre los ojos con sus manos huesudas o me pone una enorme lupa delante que me permite ver con espantosa claridad los fallos que sólo un  día o dos antes parecían no existir.  Además,  hay ocasiones en que “Puedo” se larga sin previo aviso, dejándome a solas con él  una temporada.
Lo llamo “Paqué”, porque cuando me ve coger el lápiz me susurra: -¿”Pa” qué pierdes el tiempo con eso?. ¿”Pa” qué dibujas y lo compartes habiendo tanta gente que te da mil vueltas? ¿Qué aporta?. ¡Menudos fallos de principiante!. Mira: esto está fatal. No te va a salir, no eres capaz de dibujar nada decente... Sólo dos comentarios y un favorito... ¡Normal, y es más de lo que merece!...-
"Paqué" se alimenta de mis inseguridades, así que, en mi caso, se pone las botas. No sé cómo está tan flacucho.
Si no ha logrado salirse con la suya y hacer que deje de dibujar para siempre es porque en realidad, lo hago más por una especie de necesidad, de liberación, que por un afán de llegar lejos con ello o de sorprender a los demás. Creo que sólo tuve esas aspiraciones muy de niña, cuando soñaba que llegaría a vivir del arte.
***
Me gustaría ser capaz de controlar a estos dos en lugar de permitir que jueguen conmigo, encontrar el equilibrio. Que “Puedo” me siguiera animando, pero que “Paqué” no dejara nunca de abrirme los ojos para que su hermano no me los tape con una venda de adulaciones.
Y es que "Paqué" es un petardo, pero también le tengo cariño, ya que,  curiosamente, cuando se ceba conmigo y dejo de dibujar durante meses por su culpa, descubro, que,  a la vuelta de “Puedo”,  me siento renovada,  la pausa me ha "reiniciado" y los resultados son algo mejores...

domingo, 30 de enero de 2011

AUDREY BEARDSLY: EN BLANCO Y NEGRO

Aubrey Beardsley fue un pintor y cartelista británico coetáneo de Mucha y otros famosos abanderados del modernismo y el art-decó. Era un bohemio delgaducho y huesudo con un curioso perfil (parecía una caricatura viviente) y muy amigo de Oscar Wilde. Murió de tuberculosis a los 25 años.



Sus ilustraciones, mayoritariamente realizadas con tinta negra sobre blanco, juegan con los contrastes y las formas estilizadas y elegantes. Sus temas favoritos son la mitología y el rococó.

Entre sus obras, las hay más simples, con una composición más sencilla y formas más esquemáticas (Estas  son mis favoritas):

















Y otras algo más recargadas y elaboradas, pero también muy atractivas:











Esta Salomé es una de sus obras más famosas:



Una de las raras ocasiones en que utiliza algo de color:


Sin embargo, Beardsley tiene otra faceta que en su día causó cierto escándalo. Y es una cierta tendencia a lo grotesco, a lo decadente y también a lo escatológico:








Por último, destacar que Beardsley ha influido en muchos autores modernos, como se puede apreciar por ejemplo, en esta ilustración del japonés Yoshitaka Amano: